Sir. Hacha y el sándwich que me salvó
Cómo una cucharada de fuego me devolvió a mi cocina de los noventa
La primera vez que probé Sir. Hacha MIXXX me detuve en seco. Fue como abrir un túnel del tiempo con olor a chile tatemado y vinagre. Me vi otra vez en la cocina de mi mamá, preparando el sándwich de jamón con mostaza y jalapeños que comía todas las tardes después de la escuela. Solo que esta vez, Sir. Hacha lo llevó a otro nivel.
Su punch ácido-fermentado, ese toque umami profundo, me hizo pensar que esta salsa fue pensada para resucitar recuerdos. Desde entonces, el “sándwich nostálgico” es parte de mis domingos: pan rústico, jamón horneado, pepinillos, queso derretido… y una lluvia generosa de Sir. Hacha.
Sí, la adolescencia tuvo sus dramas. Pero al menos tenía buen gusto.
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